ES LA SED DE LUZ LA QUE NOS UNE
- escuelaalbores

- 2 sept 2023
- 2 Min. de lectura

Observo al otro, miro sus ojos, su forma, el color de su iris, la expresión de las cejas que los enmarcan, sus pupilas, que se achican o se dilatan dependiendo de la luz o del deseo. Pero no me quedo ahí, intento no quedarme ahí, y miro más allá de ellas, en sus profundidades, para ver la Luz de su verdadera esencia, sin temor a que mis propias pupilas desaparezcan, porque deslumbra sin dañar, aunque muchas veces se oculte temblorosa tras capas y capas de miedo, exhausta tras las cortezas que genera el sufrimiento. Aun así, veo su destello que a ratos se muestra, siempre en los pequeños detalles: un gesto de amor incondicional, una sonrisa candorosa, una caricia que cura, una palabra amable, una ayuda desinteresada, un silencio que acoge, una mirada que abriga, que consuela, que, compasiva, sabe ver también en otros ojos el reflejo de sus ojos, tras el miedo, tras el sufrimiento, la misma esencia, la misma Luz...
¿Es difícil este gesto? Entiendo que, a veces sí, por eso ahora te propongo que te pares un momento, que dejes de leer y vayas ante el espejo más cercano que tengas. Colócate frente a él y observa a esa persona que aparece en el reflejo. ¿La reconoces?… Mira sus ojos, su forma, el color de su iris… No te quedes ahí, adéntrate sin temor, intenta atravesar las brumas… ¿Qué ves?… Cierra ahora los ojos, verás mucho más. Reconócete en cada gesto de amor que has hecho en tu vida, en cada sonrisa verdadera, en cada caricia sentida… Empápate de esa verdad que eres, siente su destello latiendo en ti, esa claridad inconmensurable que se despliega y multiplica en cada pequeña acción regada con la mejor expresión de ti. No atenúes el brillo de cada uno de esos gestos, no minimices el poder de cada fotón que compone la luz…
Si por un instante nos diéramos cuenta de que eso es lo que nos une, de que es lo único que existe más allá de capas y cortezas, al otro lado de máscaras, de etiquetas, lejos de creencias, más allá del dolor, de la envidia, del resentimiento, del odio, solo la Luz, tanta, que no ciega, sino que muestra su transparencia, su verdad de agua cristalina... Si por un instante nos descubriéramos en la mirada auténticamente Humana, desnuda y vulnerable del otro y viéramos esa esencia pura igual a la nuestra, ya sería imparable la verdadera revolución, esa que no enfrenta, esa que, desde la sed de Luz busca y halla lo que nos une.
Llanos Monteagudo Rodenas



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